Nos han acompañado desde la Enseñanza Básica y pareciera que se niegan a morir. ¿Siguen siendo útiles las pruebas estandarizadas para medir conocimiento? La pregunta, que se venía haciendo hace décadas, ahora se tiene que hacer cargo de un elefante en la habitación: la inteligencia artificial.
Es un hecho que que las herramientas de IA ya automatizan tareas cognitivas básicas como recordar y comprender. Evaluar como se hacía antes ha perdido su sustento pedagógico original frente a la capacidad de las máquinas para procesar información.
¿Son las respuestas del alumno fruto de una reflexión propia? O más en detalle: ¿Tenemos la certeza de poder afirmar que sabemos cómo darnos cuenta si son o no?
Con la IA en su bolsillo, el estudiante corre el riesgo de convertirse en un simple operador de preguntas. Y como estas pruebas miden sólo la respuesta en concreto, todo lo demás queda fuera: ignoramos cómo tomó la decisión de encerrar esa alternativa o si copió de alguna parte.
Estamos ante una encrucijada y, pienso, no podemos tapar el sol con un dedo. Hay que ser claros en atacar el problema real.
Sobre “proteger” las pruebas ante la IA
Hace unos meses, vi en un foro de Reddit dedicado a profesores una publicación que parecía hacerse cargo del problema pero, a mi juicio, nos mostraba un imperfecto camino. Se titulaba: “Cómo proteger tus exámenes de opción múltiple de la IA para clases en línea“.
Sin mala intención, un docente compartía su experiencia con el tema y cómo, tras estudiar el funcionamiento de chatbots como GPT, había detectado la forma en que los modelos de texto predictivos fallaban al responder, dependiendo de cómo se planteara la pregunta.
¿Qué demostraba esto? Dejaba en claro que, si las pruebas de selección múltiple se redactaban de tal o cual manera, se podría “burlar” a la IA y el chatbot no le daría al estudiante la respuesta correcta.
Detengámonos un momento. ¿Es este el camino? Creo que no. Imaginemos una situación promedio:
El estudiante abre Chat GPT y copia estas preguntas redactadas para burlarle. Responde todo, pero responde mal.
El estudiante, que no pensó críticamente porque sólo copió y pegó, ¿aprendió? ¿Sabrá en qué se equivocó? Probablemente no.
Las pruebas diseñadas para burlar la IA, entonces, no sólo no lograrían ser un aporte al proceso de aprendizaje de los estudiantes, sino que además no lograrían su objetivo: medir. ¿Qué medirían si el estudiante sólo copió y pegó, aunque fueran respuestas incorrectas?
Hacia donde apuntar
Descarto, entonces, la posibilidad de “proteger” a las pruebas de selección múltiple. Sería seguir brindando “respiración artificial” a un instrumento que viene siendo cuestionado desde hace décadas.
Creo que el camino es otro, y las casas de estudios, me alegra, ya están tomando cartas en el asunto. Ejemplo de ello es, por mencionar uno, el documento “Inteligencia artificial e Integridad Académica en la práctica docente” de la PUC:
“En lugar de buscar estrategias para identificar el uso indebido de IA, se sugiere fomentar al interior del curso una cultura de Integridad Académica y repensar las evaluaciones, con el fin de que el uso de IA no interfiera en el logro de los resultados de aprendizaje”
Hay tanto por hacer y tantas metodologías o instrumentos posibles (que podemos desarrollar, precisamente, utilizando inteligencia artificial), que limitarnos a “blindar” nuestras pruebas tradicionales contra la IA se queda corto.
La IA hoy es utilizada como comodín para habilidades de nivel inferior (recordar, comprender) e incluso aplicar si se le dan muy bien las instrucciones, pero aún queda mucho más.
La formación educativa no puede seguir basándose en recordar fechas o dar definiciones: debe basarse en la apropiación de esos conocimientos por parte de los estudiantes para ser capaces de evaluar y crear con ellos.
Aunque lo asumo: medir estas habilidades de nivel superior es bastante más complejo. Pero no por eso, vamos a perpetuar un sistema que ya no da más.
Las pruebas estandarizadas han presentado su jubilación, y somos nosotros quienes deberemos implementar nuevos instrumentos que le tomen el reelevo. Y ojo, que se puede implementar con la IA a nuestro favor. Pero eso será tema para otro artículo del blog.