Reportaje: Teatro Lihuen, el cine abandonado que se transformó en el epicentro de la comedia en Concepción

Ficha técnica

Escanea el código y abre esta página en tu celular

QR de esta página

Sobre la publicación

Pablo Contreras tiene 35 años, y si hace una década le hubieran dicho que iba a terminar administrando dos recintos de comedia y espectáculo en Concepción, no lo hubiera creído. De carrera es profesor de lenguaje y de origen, chiguayantino. Se inspiró en el stand-up comedy que conoció en primera persona en Valparaíso para fundar el Bar Lihuen.

“Lihuen nació el 2017 con la idea y concepto de ‘espacio-cultura’. De a poco fue perfilándose un poco más, dentro de todas las variables que pudo ser en ese tiempo. Pasamos por música en vivo, teatro, lanzamientos de libros, discos, pinturas, exposiciones y comedia. Y desde esta mezcolanza empezó a proyectarse un poco más hacia la comedia, hasta el punto de buscar identidad, y llevarlo a lo que se conoce hoy como Lihuen, el bar de la comedia”, cuenta.

El bar abrió como tal en octubre de 2018 -en Paicaví 654- y, desde entonces, no ha parado. “El primer comediante que subió al escenario fue Cotó Ubilla, que es de Concepción, y ella tenía un monólogo y comenzó a proponer esta idea. El primero de Santiago fue Beno Espinosa…”, y luego vinieron Alto Yoyo, Lucas Espinoza, Ignacio Socías, Paola Molina, Edo Caroe, Fabrizio Copano, Chiqui Aguayo, Javiera Contador, Luis Slimming y Don Carter.

Varios de ellos han llegado a escenarios como Viña del Mar, pero partieron con rutinas en bares y teatros en Santiago, y en regiones, en lugares como Lihuen. “Empezaron a aparecer comediantes que yo nunca pensé que podían llegar, muchos de los que han estado en el festival de Viña. Luis Slimming, por ejemplo, lo tuvimos desde que comenzaron con El Sentido del Humor (programa de streaming) después de la pandemia”, recuerda Pablo. Pero Lihuen -que en mapuzungun significa “luz”- no podía quedarse solamente con un bar.