Es un acto casi religioso que vienen realizando desde hace más de ocho años. Se inicia todos los viernes a eso del mediodía, en la Plaza de la Independencia de Concepción, justo frente a la Delegación Presidencial del Biobío. Ahí, un grupo de personas mayores, con paciencia, tira un par de cuerdas entre dos postes del alumbrado público y se alista a realizar su rutina semanal.
Ese viernes 1 de septiembre, no más de cinco de los integrantes históricos iniciaron el ritual, acompañados de tres jóvenes que les ayudaron a desplegar un par de telas. En una se lee Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y, en la otra, Usuarios PRAIS, volver a vivir. Al lado también cuelgan un paño de un rojo intenso que tiene pintado el rostro de Salvador Allende.
La hora avanza y el grupo ya suma 10 personas. No son los únicos en la manzana: conviven con lustrabotas, predicadores, uno que otro vendedor ambulante y con varios colegiales que, a esa hora, se alistan para dar por terminada su semana.
Entre dos trasladan un parlante, y lo conectan a un micrófono. Pasan los minutos y ya son las 12:30 horas. Todos se instalan: la audiencia en los asientos, y los protagonistas frente a ellos, dando la espalda a la calle. De fondo, los lienzos. Así es como parte El Plantón.